Contamos un Cuento…….

El EAPS equipo de apoyo psicosocial del Hospital Los Montalvos, fue quien me alojó, en un tiempo y en un espacio para conocer y participar junto a ellos y con ellos en el acompañamiento y contención que se le brinda al paciente y a la familia en Cuidados Paliativos.

A partir de allí surgió la posibilidad de construir y experimentar un espacio de lectura para seguir brindando “calidad de vida”. Narrar un cuento es narrar la vida y sanar el alma… así iniciamos esta breve propuesta con el EAPS, a través de la literatura, como recurso terapéutico, nos transporta hacia los lugares más recónditos de nuestro ser.

..Me recuerda a la frase citada en la película, Tierra de Sombras, “Leemos para no sentirnos solos”, en la cual, la lectura y escritura sostenían una situación de encuentro y acompañamiento hacia el otro.

La lectura en grupo nos posibilita un espacio de escucha donde el interlocutor, en mi caso, extranjera, quizás podía colaborar en la captación de atención, por lo extraño y particular de la voz, otra cultura, otro lenguaje, otro modo… Este encuentro grupal, nos habilitó no solo a la presentación de cada uno de sus integrantes, entre ellos, algunos no se conocían, sino también a generar un clima que permitió a intercambiar experiencias personales, recuerdos de la infancia, pensar los miedos y enfrentarlos.

Compartir con otros nos ayuda a atravesar obstáculos, destrabar barreras, sondear en pensamientos positivos y desterrar aquellos negativos. Hurgar en el pasado y en el inconsciente, para volver al presente y acceder a lo consciente, de otro modo, intentando que algo nos calme y por ende cambie.

De pronto la sala parecía “un nido de cotorras” que charlaban sin parar, convocaban al humor, y contagiaban entusiasmo… Y así cerramos el espacio, con lo que cada uno podía decir, contar, descubrir y tamizar…

Cada uno con su propia lectura interior, se despedía de ese día, renovado de energía.

Por último, otro momento fue constituido por el espacio individual compartido con los miembros del equipo, en cada una de las habitaciones que recorrimos para contar un cuento….

Érase una vez…, de esta forma, definimos ese espacio, en el que probamos, trabajamos y disfrutamos…

Cada cuento fue elegido en función del receptor, el lector pensaba en el oyente, en su historia vivida, relatada, lo que nos daba cierta luz para decidir el tema y el relato a seleccionar…

Superamos un desafío viviendo momentos importantes….

Exploramos como dice un psicoanalista, de qué manera la palabra auténtica necesita un destinatario imaginario; una persona real que acepta ser soporte.

El acompañamiento en nuestra propuesta, trata de disponibilidad y presencia hacia el otro.

 

Muchas Gracias a todos los que apostamos a seguir en este trabajo…y aquellos que nos dan un lugar para hacerlo…

-Mónica Millán-

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