“Un constante sentir” en la Unidad de Cuidados Paliativos

Justo antes de comenzar a realizar mis prácticas como alumna de Trabajo Social en la Unidad de Cuidados Paliativos, sabía que iba a ser una experiencia complicada por todo lo que conlleva esta Unidad, pero también estaba segura de que iba a ser una de las mejores vivencias por las que iba a pasar en mi vida. Y así ha sido.
El simple hecho de estar con pacientes y familiares a su lado, escuchando los momentos de su vida que más les han marcado, sus sentimientos antes el final de vida, sus pensamientos…considero que es lo más grandioso e íntimo que te puede ofrecer una persona.
En esta Unidad, cada día es un bucle de emociones; indivisibles. Es un torrente de sensaciones creado por gestos, escucha, desahogo, apoyo…
Todo lo que me parecía que tenía menor importancia como, por ejemplo, las miradas, al llegar a esta unidad lo he empezado a considerar de gran significado. Mirar a los ojos de una manera que la otra persona sabe que estás ahí, que le acompañas, que le apoyas. No se puede expresar lo que se siente con algo así.
He crecido viendo como las personas viven el final de la vida, de diversas maneras. Y todas ellas igual de personales y valiosas.
También, he de dar las gracias a todo el equipo de la Unidad de Cuidados Paliativos, por haber hecho de mis prácticas algo único y especial al hacerme sentir como una más, y por haberme enseñado cada día desde que empecé para poder crecer como trabajadora social.

Paula González Sánchez

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