Acordes y palabras

https://diariodecastillayleon.elmundo.es/articulo/innovadores/acordes-palabras-alimentar-alma/20220506115026047201.html

El psicólogo Alberto Alonso Blázquez trabaja en un proyecto conjunto que aúna la música con la psicología en un caso de Cuidados Paliativos Pediátricos / Una intervención en la que pone el foco tanto en la familia como en el paciente.

Transformar el silencio de una vida que se apaga en un sonido reconfortador es clave. La música reduce el dolor, y la palabra ayuda a afrontar el camino de la mejor manera posible. Despedirse de la vida es complicado, y más cuando esa vida se apaga pocos años después de haber pulsado el botón de inicio. Por esta razón, las palabras y los acordes se convierten en las mejores medicinas para mejorar la calidad de vida y brindar una atención integral al paciente y su familia. 

Juntas proporcionan una respuesta completa a las necesidades físicas, psicológicas, emocionales, sociales y espirituales de los pacientes con enfermedad avanzada o que se encuentran al final de su vida. Un lenguaje universal que conecta con las emociones y alivia el dolor de manera ordenada y tranquila. Un tándem de éxito que también disminuye los niveles de ansiedad en los enfermos y sus familiares, reduce la percepción de dolor, mejora el estado de ánimo, facilita la respiración, favorece el sueño y la relajación y mitiga la sensación de cansancio.

Razones de peso por las que el psicólogo Alberto Alonso Blázquez trabaja en un proyecto para intentar realizar una intervención integral con un paciente de Cuidados Paliativos Pediátricos. Para que sea integral, comenta que se necesita trabajar a nivel familiar, no solo con el paciente. Y, además, considera que se debe hacer a través de varias disciplinas, lo que requiere de profesionales de áreas diferentes que se coordinen y concreten unos objetivos comunes. 

En este caso, aúnan sus esfuerzos y conocimientos dos pediatras, una enfermera, un musicoterapeuta y un psicólogo. El siguiente paso, tal y como añade Alonso Blázquez, es adaptar el trabajo de cada área a las necesidades que la persona demande. Con todo esto en mente comienza su trabajo con esta familia, tratando de entender lo que viven ellos en su día a día. 

Para ello, realizan visitas periódicas, en las cuales el musicoterapeuta Nacho Prada y el psicólogo Alberto Alonso Blázquez acuden juntos al domicilio. Como parte de esa atención integral y del planteamiento que requiere, se dieron cuenta de que las necesidades de esta familia llamaban a un trabajo que requería fusionar la psicología y la musicoterapia. En las visitas, por tanto, se intercalan las dos aproximaciones, lo que les ha permitido contribuir a que la calidad de vida del paciente y su familia aumente. 
Poder llevar a cabo esta iniciativa es posible, aclara, ya que tanto el musicoterapeuta como el psicólogo pueden formar parte del equipo de paliativos gracias a los convenios que tiene el Hospital Universitario Río Hortega de Valladolid y a las subvenciones de la Fundación la Caixa. 

Un proyecto, a su parecer, innovador por la fusión de dos disciplinas. «Tradicionalmente, cada profesional hacía su trabajo por separado, ya que generalmente cuesta que el trabajo en equipo sea realmente en equipo. Humildemente, creo que nosotros lo hemos conseguido», celebra para, a renglón seguido, añadir que, además es pionero porque implica el trabajo de un musicoterapeuta y un psicólogo. De hecho, pone como ejemplo que, en Valladolid, dentro de los equipos de Paliativos tanto de adultos como de niños los del Hospital Universitario Río Hortega son los únicos que cuentan con la participación de estas dos disciplinas. 

Un paso clave, según explica el psicólogo, porque adaptan su trabajo al paciente y a su familia, y no al revés. «Existe un alto nivel de flexibilidad en el trabajo de los profesionales, y esto permite poder trabajar bien con las circunstancias cambiantes que llenan la vida diaria de las familias», sostiene Alberto Alonso Blázquez. 

Otra ventaja del proyecto, a su parecer, es que se amplía la cartera de recursos disponibles que pueden solicitar las familias que se encuentran en esta situación. «Cada caso tiene sus propias necesidades, hay familias que pueden querer que les vea el psicólogo, otras que les vea el musicoterapeuta, otras que no les vea ninguno y otras que les vean ambos. La ventaja es tener la posibilidad de elegir, y no tenerla puede llegar a ser trágico», apunta antes de agregar que con todo ello se está cubriendo un abanico más extenso de necesidades de todo tipo que tienen las familias y el paciente, no solo el tradicional aspecto médico de una enfermedad. 
relación entre profesionales

¿Cómo surgió la idea? El psicólogo expone que el proyecto nació de la buena relación que tiene con el musicoterapeuta, un aspecto, a su juicio, fundamental. Esta buena sintonía entre los profesionales hizo que hablaran de los casos en los que estaban trabajando, y, sobre todo, en encontrar la mejor manera de atenderlos. 
No solo se están centrando en casos de paliativos pediátricos, también trabajan con adultos. Los siguientes pasos, avanza Alberto Alonso Blázquez son extender las capacidades del recurso que ofrecen; para ello, en primer lugar, es necesario dar más visibilidad a lo que realizan en su día a día. Esto, según señala, debe ir acompañado de buenos resultados en el trabajo con las familias, ya que en el fondo lo que importa es eso: dar al paciente y a su familia una atención de la mejor calidad posible.

Fuente entrevista:

https://diariodecastillayleon.elmundo.es/articulo/innovadores/acordes-palabras-alimentar-alma/20220506115026047201.html

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