AL IGUAL QUE LA VIDA

La muerte es, de manera irónica, lo que más nos acerca a cualquier ser vivo.

Y es que, como repite Melda (Psicóloga de Cuidados Paliativos y mi tutora de prácticas estos dos meses) en varias ocasiones, lo verdaderamente innegociable en esta vida es que se acaba en algún momento. Nos pasamos todo el tiempo cuidando de nuestra vida, disfrutándola, acompañándola e incluso creándola.

Pero, al igual que la vida, la muerte también debe ser cuidada.

Y esa labor tan difícil en muchos momentos y, a la vez, tan gratificante y primordial en otros, es la que desarrollan el Equipo de Cuidados Paliativos de Zamora. Proporcionar una calidad de vida a todos los niveles (psicológica, emocional, espiritual, médica…) es el marco de referencia de las actuaciones de este equipo.

Porque la pregunta clave en este ámbito nunca fue “¿cuándo?” ni “¿por qué?”, la pregunta siempre fue “cómo”. Y es eso lo que guardan las personas y los familiares de los pacientes, la tranquilidad; El poder expresar abiertamente lo que necesitan, las despedidas, la comprensión de sí mismos y de su enfermedad, la dignificación y la satisfacción acerca de su historia de vida. Y después de la muerte, los familiares que quieren pueden encontrar un espacio donde comprender esas emociones tan difíciles y contradictorias que surgen, encontrar un lugar para poder hablar sobre el dolor de la pérdida y sentirse escuchado; aunque también para escucharse, donde poder trabajar todo lo que no han dicho y sentirse reconfortado por todo lo que hicieron. Donde poder recordar lo importante que fue cuidar, pero lo primordial que es cuidarse.

No solo he aprendido acerca de la intervención psicológica en este ámbito, que tan diferente y variada es en comparación con lo que nos enseñan en el grado y en el máster; sino también he crecido como persona.

Esta experiencia te hace parar y hacer balance de tu propia vida, entender el dolor del otro e intentar paliarlo. Porque paliar no es sinónimo de reprimir, de curar/sanar o de disminuir.

El sinónimo más acertado que encuentro es cuidar.

Cuidar del síntoma a nivel físico, cuidar del dolor a nivel espiritual, cuidar de las emociones a nivel psicológico.

Por todo ello, aprovecho este espacio para darle las gracias a Melda por la paciencia y por las resoluciones a mis innumerables preguntas, a Nuria y a M.ª José por el cariño y acercarme esa visión médica que desconocía. A todos los trabajadores de la planta de Cuidados Paliativos por su amabilidad. Pero sobre todo, gracias a los pacientes y familiares que han compartido conmigo un momento de su vida, y que lo hayan hecho de una manera tan sincera y abierta.

No me cabe duda que esta experiencia ha supuesto un antes y un después como profesional de la psicología.

 Rocío Fernández Aguado

Graciasssss Rocío 😉

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