El pasado martes 2 tuvimos la oportunidad de impartir una ponencia dirigida a los profesionales del Hospital San Juan de Dios de Burgos, centrada en la identificación y valoración de las necesidades psicológicas, sociales y espirituales que pueden surgir en el contexto de la enfermedad avanzada y el final de la vida, organizada por el Comité de Ética y Humanización de dicho hospital.
Durante la sesión abordamos el impacto emocional que con frecuencia acompaña al diagnóstico y evolución de una enfermedad avanzada, tanto en las personas afectadas como en sus familiares. En este sentido, se destacó la importancia de ofrecer una atención integral que trascienda el abordaje exclusivamente biomédico y contemple las diferentes dimensiones de la experiencia humana. Se subrayó especialmente la necesidad de desarrollar una práctica asistencial centrada en la dignidad de la persona, promoviendo intervenciones que favorezcan el bienestar, el alivio del sufrimiento y la preservación de la autonomía y los valores de cada paciente.
Asimismo, se presentaron diversas herramientas de acompañamiento, junto con aquellas competencias relacionales y actitudes profesionales que resultan fundamentales para facilitar los procesos de adaptación a la enfermedad y al ingreso hospitalario. Entre ellas, se hizo especial hincapié en la escucha activa, la presencia terapéutica, la validación emocional y la capacidad para identificar necesidades no expresadas.
En una segunda sesión formativa se profundizó en los procesos de comunicación en el ámbito sanitario, destacando su papel como herramienta terapéutica y elemento clave para la calidad asistencial. Se reflexionó sobre los desafíos que plantea la comunicación en situaciones de alta carga emocional, así como sobre la importancia de transmitir información de manera clara, empática y adaptada a las necesidades de cada persona. Del mismo modo, se puso de relieve la necesidad de que estos procesos sean abordados de forma coordinada e interdisciplinar por los distintos miembros de los equipos asistenciales, favoreciendo una atención coherente, humanizada y alineada con los objetivos de cuidado de cada paciente.
Agradecemos enormemente esta oportunidad para poner en valor la atención psicosocial y mejorar la atención que ofrecemos a pacientes y familias.





